“[Un tal Padre Elías...] Uff, ¿otro libro para el montón de pseudo thrillers religiosos?”

artículo de fermin fuertes, doctor en filosofía, y otras reseñas varias en www.homearguments.blogspot.com

 

“Cuando lo vi en el expositor de la librería, pensé: ¡uff!, otro para el montón de aburridos pseudo-trhillers-religiosos. Y pasé de largo, sin hacerle más caso. Pero al cabo de un cierto tiempo un amigo –ventajas de las buenas amistades- me comentó que un consumado lector le había dicho que era un libro interesante.

 

Animado por esta nueva perspectiva, tardé pocas horas en comprarlo. Me enganchó, me cautivó. Acostumbrado a que las novedades literarias sean en su gran mayoría planas y anormales, con personajes generalmente bastante desequilibrados (cuando no totalmente desquiciados), y con tramas que se desarrollan en ambientes impregnados de una triste desesperanza, la audacia del autor era sorprendente.

 

Michael D. O' Brien (a quien no conocía hasta ahora) había conseguido hacer una novela en la que no sólo algunos de los protagonistas principales eran católicos y se comportaban con naturalidad como tales (que ya es una buena cosa), sino que además el mismo argumento era un tema neta y descaradamente cristiano. Parecía un eco narrativo de un texto del Concilio Vaticano II: "A través de toda la historia del hombre se extiende una dura batalla contra los poderes de las tinieblas que, iniciada ya desde el origen del mundo, durará hasta el último día según dice el Señor. Inserto en esta lucha, el hombre debe combatir continuamente para adherirse al bien, y no sin grandes trabajos, con la ayuda de la gracia de Dios, es capaz de lograr la unidad en sí mismo" (1). "El lector encontrará en este libro -advierte O'Brien en su Introducción- un apocalipsis en su antiguo sentido literario, pero escrito a la luz de la revelación cristiana."

 

Casi al comienzo, cuando leí que, ya en el vuelo a Roma, el inocente carmelita era deliberadamente discriminado por la habitualmente correcta azafata ("volvió y repitió su pauta de conducta de amabilidad selectiva"), me dije: vaya, otro humano que sólo acepta su libertad, no la de los demás y, menos todavía, la libertad religiosa; otro ejemplo de laicismo intolerante que está convencido de que lo religioso debe ser reprimido. Y mi empatía con el Padre Elías creció un montón. Quizá porque yo también he experimentado a veces manifestaciones de "acritud selectiva". Pronto me hice amigo del buen fraile, del libro y del autor. Sumergirse en su lectura era fácil, se podía hacer casi sin esfuerzo. Lo difícil era dejar de leerlo. Y eso que, como señala el autor, el libro es "una novela de ideas", "no progresa al paso adictivo de un serial de televisión", y, para colmo, "ofrece la Cruz".

 

Me parecieron estremecedoras las páginas en las que se relatan las tribulaciones de un sacerdote, director de una revista religiosa, que quiere mantenerse fiel a sus convicciones. Me parecieron apasionantes y muy instructivos los largos diálogos que Elías, movido por la caridad pastoral, mantiene con Smokrev.

 

Me gustó menos la solución que el autor da al conflicto suscitado con Anna. Yo hubiera sido más atrevido: habría subrayado la fuerza regeneradora del amor, sobre todo del Amor de Dios; y no habría hecho depender la fidelidad de Schäfer casi casi de las circunstancias externas.

 

Pero todo cuadro necesita luces y sombras. Y "El Padre Elías", en su conjunto, es un buen testimonio de la victoria de la luz. Es una obra de ficción, no un estudio teológico o un tratado de espiritualidad. Sin embargo, O' Brien ha conseguido con su novela -y le felicito por ello- mostrar algunas convicciones del cristiano, que me parecen de gran actualidad”.

 

¿Quién es el autor?

Michael D. O´Brien (Ottawa, Canadá, 1948) ha escrito numerosos libros de ensayo y ficción, entre los que cabe destacar la serie de novelas agrupadas bajo el título "Hijos de los últimos días". El Padre Elías. Un Apocalipsis, publicada en 1996, fue la primera de esta serie y desde el primer momento fue un bestseller en Norteamérica. Ahora (2006) ha sido traducida al español y editada por LibrosLibres.

 

Además de un escritor prolífico, es también un pintor autodidacta, con una extensa obra pictórica que expone en museos e instituciones de todo el mundo. Es asimismo director del Nazareth Journal, una revista familiar católica, y vive con su mujer y sus hijos en Combermere, Ontario. Su web personal es www.studiobrien.com

 

Sobre el Padre Elías hay ya bastantes referencias directas en internet y habrá cada vez más: por ejemplo, si en Google se busca "Father Elijah" aparecen 32.100 sitios; en español, a la busqueda de "El Padre Elías" de momento sólo corresponden 872 lugares, pero el libro apenas lleva unas semanas en la calle. El Padre Elías tiene también un excelente web site propio publicado por Jordi Molas: www.elpadreelias.com

 

Algunos otros comentarios sobre el libro:

 

“El personaje del Padre Elías tiene su miga. Es un carmelita que vive alejado del mundo en el convento de los Carmelitas en Israel. Perseguido de niño por los nazis, él salvó su vida de forma casi milagrosa pero toda su familia murió en un campo de exterminio. Más adelante llegó a ser un lider de la sociedad judía, pero el asesinato de su mujer en un atentado terrorista cambió su vida. De descreído, a carmelita. Y un buen día recibe una misión secreta encomendada por el propio Papa”.

 

Los detalles sobre su vida se van conociendo fragmentariamente a lo largo de la trama y van esculpiendo al personaje. Hay un nivel superficial que se centra en las aventuras y desventuras del Padre Elías: traiciones, enemigos poderosos, escándalos, asesinatos... Y hay también un nivel más profundo, el de las ideas que configuran al libro como una novela de tesis, contra el laicismo y velando por la fidelidad de la Iglesia a su misión divina. Esta novela puede verse como una parábola sobre la vida del cristiano en el mundo contemporáneo.

 

Dice Jordi Molas: "El Padre Elías es un libro fundamental para entender incluso lo que está sucediendo hoy en día por culpa de ese dominio del relativismo feroz que tantas veces ha denunciado Benedicto XVI. No esperes una novela trágica ni catastrofista. Encontrarás, eso sí, una novela vigorosa y muy esperanzadora, aunque durante muchas de sus 600 páginas veas el cielo de un gris tenebroso muy inquietante."


En el blog Sin Miedo a la Verdad se dice entre otras cosas: "... debo decir que me ha impresionado. No sólo la trama es interesante, con giros muy bien realizados (...) No sólo expone cómo la política y los medios de comunicación pueden ser (y muchas veces son) instrumentos de manipulación. Es algo más, la lucha interior de una persona, la forma en la que las apariencias pueden engañarnos, y mucho más."


Y en Análisis Digital, Raúl Mayoral comenta: "A medida que avanza, [el lector] comprueba que muchas de las situaciones descritas en el libro y que rodean al núcleo narrativo están ocurriendo en nuestro mundo actual”.

 

“El clima de animadversión que impera hoy en ciertos círculos hacia la Iglesia y los católicos es reflejado fielmente en la novela. La lectura de ésta es una prioridad para los católicos si quieren estar informados de lo que sucede hoy en muchos ámbitos de la vida pública."


Y más adelante se dice: "Por la novela de Michael O´Brien desfilan los tradicionales enemigos de Cristo. Los que diseñan un plan de guerra que tiene por objetivo la supresión de Dios. Los que conciben a la Iglesia como un vestigio inquisitorial, una fuerza que actúa en contra del progreso de la humanidad”.

 

“Los que consideran a los católicos como unos fanáticos empeñados en entrar en el siglo XXI galopando a lomos de un caracol. Pero la obra también nos advierte que las personas de nuestra generación se mueven como si estuvieran dentro de una nube espesa pero invisible. Tienen todas las facultades de la percepción obturadas”.

 

“Resulta conveniente la apertura del velo que tapa el significado de las cosas. Incluso, alerta de que los creyentes pueden incurrir en la tentación de reducir la fe a un sistema filosófico, conservando las formas exteriores de la religión y perdiendo su corazón. Hay también una referencia a la probable infiltración del enemigo en el seno del Vaticano. El adversario exterior es solo una parte del conflicto."